VOLVEMOS

Piel Violeta nació en el año 2020, como el sueño de una abuela con más creatividad que horas en el día y sus hijas mayores, Gabriela & Daniela, quienes, en plena etapa de convertirse en madres, planeaban un mundo mejor para los niños y niñas. ¡Qué tiempos aquellos! Soñábamos con niños corriendo felices por prados de flores (sin alergias, ni asmas, claro), familias llenas de amor, y niños tranquilos que, terminando de jugar, ordenaban y nos daban tiempo para leer, meditar y pintar... Pero, entonces, la vida hizo lo suyo.

Nacieron los niños.
Y con ellos, llegaron las bicicletas sin pedales (y sin frenos, claro), los bailes improvisados, las canciones cantadas mil veces, los baños de emergencia, los pañales, las comiditas, las noches sin dormir, las tazas de café frío (o inexistente), y ese cansancio que parece eterno. Por un tiempo, la rutina y el agotamiento nos hicieron pausar ese sueño, porque las horas de luchar por ese mundo ideal se convirtieron en horas de “¡cuidado, no te subas ahí!”“por favor, come aunque sea un poquito”.

Pero entre carreras y risas (y uno que otro llanto), nació algo nuevo. En una de esas largas conversaciones de hermanas, nos dimos cuenta de algo esencial:
Si todas las madres, padres, abuelas y cuidadores estamos igual de agotados y necesitamos ayuda, ¿por qué no convertirnos nosotras mismas en esa ayuda y compañía?

Entendimos que ese mundo maravilloso que imaginamos para nuestras hijas e hijos no podrá existir a menos que las madres, padres y cuidadores también estén sanos, felices y acompañados. Porque, ¿cómo criar con amor si no nos sentimos en equilibrio?

Por eso, volvemos.
Volvemos por nuestra propia terapia interna (porque la necesitamos tanto como tú).
Volvemos para acompañarte.
Volvemos para hacer tribu.
Para reírnos juntas.
Para sanar heridas.
Para recordarnos que no estamos solas.

Piel Violeta no es solo un proyecto. Es un Atrio, un espacio compartido entre las necesidades de tus hijos y las tuyas, donde ambas partes pueden encontrar equilibrio, crecer y sanar. Es el café que finalmente puedes tomar caliente mientras ellos dibujan a tu lado (milagros existen, créenos). Es ese momento en que las risas de tu hijo imitando tus llamadas importantes te hacen sonreír en lugar de desesperarte. Es transformar el caos cotidiano en un lugar donde te sientas acompañada, plena y hasta con ganas de tomarte otra taza de té (esta vez caliente, por favor).

Es más que un blog, más que un espacio en redes sociales. Es un rincón para quienes queremos criar hijos felices mientras también aprendemos a ser felices nosotras mismas. Es un respiro, una sonrisa, y una mano amiga en esta aventura que es la maternidad y el cuidado. Porque sí, queremos criar y cuidarlos, pero también reírnos en el camino (y dormir, algún día).

Así que aquí estamos. Con muchas ganas de empezar este nuevo capítulo.
Gracias por quedarte, por leernos y por atreverte a habitar lo compartido con nosotras. 🫡

Con cariño (y café en mano),
Daniela & Gabriela

 

 

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